jueves, 6 de enero de 2022

Día de la enfermera

 








Definiciones importantes para este 6 de enero:
Ramón Cortez Cabello
Enfermera: Mujer luminosa que ayuda a los enfermos a recuperar la salud. Ellas entibian la sabiduría con su dulzura. Para ser enfermera, además de un sólido programa científico, se requieren empatía, paciencia, ternura y fortaleza.

Enfermero: Cursa los mismos estudios que sus colegas femeninas, pero viene dotado de fuertes músculos, vello abundante, voz ronca y aspecto rudo. Sin embargo, al igual que ellas, tiene un corazón más dulce que la miel.

Enfermería: Disciplina que restaura la salud por medio de la ciencia, cariño y dedicación de sus oficiantes.


Felicidades
a tod@s mis amig@s enfermer@s en su día.


sábado, 18 de diciembre de 2021

La carta de la letras

 

Les comparto mi cuento, La carta de las letras. Texto que obtuviera el primer lugar en la modalidad de cuento, en el Concurso de Tesis, Ensayo y Cuento 2008, convocado por el entonces IEDF (Instituto Electoral de Distrito Federal). Es un escrito que me ha dado muchas satisfacciones. Se publicó con un tiraje de 5000 ejemplares lujosamente editados. Además, fue publicado como audiolibro con un tiraje de 6000 CD’S, si mal no recuerdo. La ilustración del cuento corrió a cargo de la talentosa artista, Tania Dinorah Recio.




































martes, 14 de diciembre de 2021

Área blanca

 





Área blanca

                                                                     Ramón Cortez Cabello

 

― ¡Oiga esta es un área estéril! ―dijo Carlotita.

    ― ¡Cállate culera!, o te carga la verga ―respondió uno de los sicarios.

   “El pedo no es con ustedes, dijo el otro, pónganse junto a la pared y nada les pasará.” Quise decir algo, pero el tipo me atajó: “Usted ya hizo su trabajo, ahora yo haré el mío”. No dije más, es difícil hacerlo cuando te apunta una metralleta. Fui a reunirme con las doctoras y enfermeras, pretendí no tener miedo cuando les dije: “Tranquilas, todo va a estar bien”. Los pistoleros se acercaron a la mesa de operaciones y con sus cuernos de chivo le volaron la cabeza al paciente que operábamos.

   Después me enteré que había otros matones en recuperación, que otros tomaron el área de urgencias y que el operativo duro pocos minutos. Puedo decir que a mi paciente lo mataron dos veces. Llegó sin signos vitales al hospital, le dimos reanimación cardiopulmonar y, luego de tres horas de operación, habíamos cerrado una lesión de vena cava, extirpado el riñón derecho y reparado el hígado, cerrábamos piel cuando llegaron los sicarios. La última tensión arterial estaba en 110/70. El baleado no iba a morirse, al menos no en cirugía y era probable sobreviviera: se salvó de los tiros que le dieron en la calle, pero no de los recibidos en quirófano.

Es impactante ver cómo matan a alguien a corta distancia. Ya luego pensé en la estupidez de querer razonar con sujetos armados. Por fortuna aquellos tipos sólo mataron a su objetivo y no a quienes hicimos alguna pendejada. Tiempo después nos reímos mucho de Carlotita, sólo a ella se le ocurre regañarlos por no traer ropa estéril. 
 



sábado, 23 de octubre de 2021

¿Hay aquí un doctor?

 



¿Hay aquí un doctor?

                                                                           Ramón Cortez Cabello

Con cierta frecuencia, en foros de internet y redes sociales, surge una discusión: ¿Es correcto llamar doctor a los médicos? Debo decir que, en algunos participantes de esas escaramuzas, más que celo lingüístico, he notado cierta envidia, quizás por el prestigio del que aun gozan los galenos. La verdad no creo haya razón sólida para engancharse en tal debate. No argüiré que el uso del vocablo doctor, para nombrar a los médicos, se contempla en el diccionario, en la segunda acepción de esa palabra. Tampoco mencionaré que la profesión médica es más antigua que el término, o que al principio este último se usaba en exclusiva para nombrar a los oficiantes de la primera. Sólo una cosa diré: El día que, en una sala de espectáculos, campo deportivo, fábrica, calle o cualquier otro sitio se escuche el grito: “¡Auxilio! ¡un doctor!”, y todos sepan que esa exclamación urge la presencia de alguien doctorado en Filosofía, Física Cuántica u otra ciencia y no de un médico, hasta entonces, podríamos discutirlo. Mientras tanto, disculpen, debo retirarme, voy con el doctor a mi control de diabetes.

 

jueves, 21 de octubre de 2021

Gargantilla

 



Gargantilla

                                                                                       Ramón Cortez Cabello

Aunque no era cómodo portarla, muchas veces olvidaba que la traía puesta. En todo caso, las molestias se compensaban con el furor que el collar causaba en el sexo opuesto. “Su éxito con las hembras, decían unos, es gracias a esa rara joya.” No faltó quien buscara colocarse una alhaja semejante. Esfuerzo inútil, sólo él poseía algo así. Otros decían: “el adorno nada tiene que ver, su atractivo se debe a su frondosa cornamenta.” A él no le interesaba saber qué lo hacía tan seductor, sólo gozaba y desperdigaba su semilla. Un día cayó dormido en el campo, tuvo un mal sueño. Cuando despertó se dio cuenta que la pesadilla apenas empezaba. Le habían robado el collar mágico y habían talado su majestuosa cornamenta.






lunes, 10 de mayo de 2021

El sueño

 


El sueño.

                                                                                                                                                              Ramón Cortez Cabello  

Soñé a mi madre. Mis ojos infantiles la vieron en su cama, parecía dormida, era una tarde calurosa. Traía un vestido floreado en varios tonos de azul. Me acosté a su lado, abrió los ojos, me miró con asombro y preguntó preocupada: “¿Qué pasó, hijo?” “Nada, sólo quiero abrazarte,” respondí. La preocupación huyó de su rostro y me cobijó en sus brazos. Sentí su piel, su olor inconfundible, su amor. Luego, cuando el hombre de sesenta años que ahora soy recordó que ella está muerta, desapareció.

   No estoy triste, me hizo feliz volver a verla.


domingo, 29 de noviembre de 2020

Astronomía Boxística

 

   
   

                                                                 Astronomía Boxística.

   Pelea de Mike Tyson vs Roy Jones Jr., inaugura la Astronomía Boxística. Rama del entretenimiento que permite observar estrellas años después de haberse apagado.


domingo, 15 de marzo de 2020

Dueles.






Dueles
                                                                                            Por  Ramón Cortez Cabello.
Un sol herido de muerte
enrojeció el ocaso.
Capa de olvido,
la noche
todo oculta.
                                                            Pasa el tiempo,
en vez de luz
acude el recuerdo.
Refulge el vacío,
agobia tu voz silente.
Cuando llegas,
suave y serena,
la nostalgia
es miel que amarga,
saeta que traspasa.
Luego,
 disuelta en nubes,
te vas
a la eternidad,
al frío titilante
de astrales ojos.
El dolor sigue,
manos desvaídas,
seda que no acaricia,
 lejanía que desgarra.
Dueles, dueles siempre…
porque no estás.

viernes, 28 de febrero de 2020

La última ceremonia.




La última ceremonia.
                                                                                       Por Ramón Cortez Cabello
   Primero bajaron del árbol los tres cuerpos que colgaban de los pies. Ya en el piso los pusieron boca arriba y, como si quisieran volver a pegarlas, acomodaron sobre el muñón del cuello la cabeza correspondiente.
   Descendidos los difuntos, todos los recién llegados, excepto dos, se adentraron en la selva a buscar leña. Uno se quedó a cuidar los cadáveres y el otro fue a buscar agua, iba cargado de jícaras. A éste último lo guió el sonido de la corriente de un río. Después de llenar los recipientes se puso a escudriñar a través del agua, anduvo un rato hurgando la arena. Luego de recoger y desechar muchas piedrecillas, guardó tres. Cuando volvió a donde estaban los cadáveres, sus compañeros lo esperaban. Una gran cantidad de leña estaba cerca de los cuerpos y no lejos de ahí ardía vigorosa una hoguera.
   El más viejo ofició la ceremonia. Primero vertió un poco de agua a los muertos y dijo a cada uno: Esta es la que disfrutaste en vida. Después colocó cerca de cada difunto una jícara con agua: Esta es la que te servirá en el viaje que habrás de iniciar –dijo―. Luego, a falta de papeles, colocó a los fallecidos cinco hojas de árbol, cada una como recordatorio que ayudaría a los muertos a cruzar un punto del Inframundo.
   Todos lloraban enternecidos, amaban profundamente a los que ahí yacían.  El que dirigía el ritual llamó con un gesto al que fue al río. Ambos se colocaron junto a un cuerpo y el oficiante recibió del otro una pequeña piedra que puso en la boca del muerto, la misma acción se repitió en los otros dos cadáveres.
   Todo quedó en silencio, dolorosamente quieto, lucían los vivos tan inmóviles como los muertos, la ceremonia les había encogido el ánima. Luego cubrieron de leña los cuerpos hasta formar tres montañas de maderos que recordaban a las pirámides. Con majestuosa parsimonia el viejo tomó un tronco ardiente de la fogata y pegó fuego a las lomas de leña, poco después ardían en ellas los muertos. Era impresionante ver las enormes hogueras en medio de la selva, a través de la fronda de los árboles se filtraba la humareda.
   Las piras funerarias ardieron toda la noche, al otro día los hombres juntaron las cenizas, los huesos y la piedra de cada difunto. Pusieron los restos en tres grandes jarros, con ellos caminaron hasta un sitio que parecía fácil de  identificar después. El lugar estaba cercano a un río. Al pie de un enorme árbol cavaron tres hoyos, metieron un recipiente en cada uno de ellos y luego de enterrarlos pusieron encima una piedra blanca. La tumba de en medio tenía la piedra más grande.
   Terminada la sepultura los hombres se retiraron, iban tristes pero satisfechos: habían brindado a aquellos muertos la última ceremonia.

***
   De nada valió decir la verdad, negar todo; su suerte y la de los otros dos señores estaban decididas. Los españoles estaban listos para repeler cualquier revuelta. Sin embargo, salvo exclamaciones de incredulidad y dolor, no hubo violencia de parte de los mexicas. Después de platicar con un religioso español, fueron decapitados los tres.
   Para llevar a cabo la ejecución se requirió una espada, tres mecates; la crueldad de unos pocos y el pasmo de una multitud. La hoja los decapitó uno a uno. Aunque a él le tocó al último y desde el suelo dos cabezas lo miraban incrédulas, no vaciló y expuso su cuello al acero. Miró hacia lo alto buscando el lugar por dónde su ánima se elevaría a la Casa del Sol, no halló en el techo selvático un sitio por donde ver lo azul del cielo. En sus ojos quedó la imagen verde del follaje mientras, del cuello cercenado, brotaba el rojo furioso de su sangre.
   Las sogas sirvieron para colgarlos de los pies. Desde abajo cada cabeza miraba con melancolía el cuerpo que había sido suyo.
    Cuando el ejército empezó a retirarse el sacerdote dibujó una cruz en el aire. Los españoles iban alertas, nerviosos; el gesto de Cortés era duro. Envueltos en hosco silencio los mexicas tenían triste el rostro, muchos lloraban la muerte de Cuauhtémoc, su último tlatoani.

miércoles, 29 de mayo de 2019

Programa de cocina.




Programa de cocina.
                                                                Por Ramón Cortez Cabello.

    La joven daba los últimos bocados al arroz burdamente cocinado, había en sus ojos un brillo de satisfacción que embellecía su rostro. El director del programa preguntó algo que parecía obvio:
   ― ¿Estás satisfecha?
   ―Sí ―respondió ella.
   El entrevistador fue más allá:
   ― ¿Eres feliz?
   ―Sí, claro.
   ― ¿Por qué? ―Quiso saber el hombre.
   ―Bueno, tengo trabajo, gano dinero para mis cosas. En un rato más iré a dormir a casa. Creo no puede pedirse más. Además tengo sueños…
   ― ¿Sí? ¿Cuáles son esos sueños?
   ―Ser multimillonaria, ―respondió.
   En la escena final la vemos perderse entre el tráfico, la acompaña una soledad empecinada. Aunque deseas que cumpla sus sueños, sabes que es casi imposible. Para la joven prostituta, que apenas saca para malcomer y drogarse, las únicas que parecen cumplirse son sus pesadillas. Te muerde el corazón oírla decir que irá a dormir a casa; sabes que vive en un cementerio en el centro de Freetown, que su cama es una tumba y que desde su niñez, cuando era combatiente en la guerra civil de Liberia, su única compañía ha sido la desgracia.  

   Luego de ver el capítulo uno del programa japonés, Informe gourmet hiperduro, te convences de que si la vida es una mierda, los sueños ayudan a hacerla más tolerable.