Volver al cielo
Por
Ramón Cortez Cabello.
Tras capturar la espléndida
mariposa, el hombre la clavó en una espina de nopal. Se puso luego a tomarle
fotos, muchas fotos, hasta conseguir una a su gusto. «Fue laborioso, pero
conseguí una imagen grandiosa, todo sea por el Arte», dijo feliz mientras se
alejaba.
El cuerpo del insecto quedó suspendido en la púa de la penca hasta
secarse por completo. Mucho tiempo después, cuando se hizo polvo y se diseminó en
el aire, la mariposa por fin volvió a volar.

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